Abigail (Abby)
La sociedad nos vendió la idea de que tenemos que cumplir con ciertas tareas antes de tomar la decisión de formar una familia. Antes de decidir ser mamá, compré una planta, la regué, la puse al sol y la cuidé; pero a los pocos días murió. La muerte de mi primera planta, me hizo sentir que no estaba preparada para hacerme responsable por una vida; me obligó a postergar el sueño de agrandar nuestra familia.
La sensación de no estar lista me acompañó por mucho tiempo, hasta aquella noche en la que estábamos viendo la película ‘Equilibrium’ en la comodidad de nuestro sofá, y juntos al ver el cachorro que el protagonista sostenía en sus manos, nos dimos cuenta que quizás finalmente estábamos dispuestos para vivir la gran aventura de tener un perro, específicamente un Bernés de la montaña.
Estábamos tan seguros de dar aquel paso, que no nos detuvimos a pensar en cómo un cachorro cambiaría nuestro día a día; lo único que ambos sabíamos en ese momento era que lo queríamos y que haríamos lo que fuera necesario para expandir nuestra familia. Va a sonar increíble, pero desde el día que vimos la película, empezamos a ver gente en la calle o en parques que tenían a un Bernés como mascota (El poder de la manifestación/La ley de la atracción).
Un día mientras estábamos en un parque recostados sobre el césped ; nos percatamos de que una pareja estaba paseando a uno, nos acercamos; y ellos muy gentilmente nos dieron toda la información acerca del que en su momento era el ‘mejor criadero de Bernés de la montaña’ en Massachusetts.
Cuando llegamos a casa, con mucha ilusión nos sentamos a revisar la página web de este lugar ubicado en Fall River, pero nos dimos cuenta que había una lista de espera muy larga, el precio era bastante costoso; incluso era necesario pagar una suma considerable de dinero para ‘apartar’ el cachorro y luego dar la otra parte, cuando tuviera las semanas suficientes para poder traerlo a vivir con nosotros. Todo este proceso y los honorarios, nos obligaron a poner nuestro anhelo en pausa y preguntarnos si estábamos realmente preparados para comprometernos con semejante responsabilidad y asumir los costos de tener una mascota.
Esperamos unos meses, mientras ambos trabajamos muy duro para ahorrar el dinero que necesitábamos ; quizás teniendo la esperanza de que con el pasar de los días y las vueltas de la vida, se nos fueran las ganas de ampliar nuestra familia, pero estas solo se hicieron más fuertes.
‘Tony’ sin que yo lo supiera nos puso en aquella larga lista de espera y en cuestión de semanas, él recibió aquella llamada; que tanto esperaba a mis espaldas… Y en un abrir y cerrar de ojos, le dimos la Bienvenida a la nueva integrante de nuestra familia: Abby, quien llegó para llenarnos de alegría y darnos compañía.





